Carlos Alejaldre, director general de CIEMAT

Carlos Alejaldre es licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Zaragoza y doctor en ‘Electrophysics’ por el Polytechnic Institute of New York, donde trabajó hasta su regreso a España en 1986. Antes de su nombramiento como director general del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) en 2018, ocupó distintos puestos, como el de director del Laboratorio Nacional de Fusión por Confinamiento Magnético, director del Proyecto ITER-Spain y presidente del Comité Asesor Europeo de Ciencia y Tecnología de Fusión. Su trayectoria profesional ha estado estrechamente vinculada a los grandes proyectos vinculados con la fusión en los que ha participado España: fue presidente del Executive Committee for the Implementing Agreement for the Stellarator Concept de la Agencia Internacional de la Energía; vicepresidente del European Strategic Forum for Research Infrastructures, la dirección general de Política Tecnológica del Ministerio de Educación y Ciencia y desde el año 2006 fue el director general adjunto de la Organización Internacional ITER en Francia. También presidió la Comisión Asesora de Instalaciones Singulares (CAIS) del Ministerio de Economía y Competitividad.

-Pocos saben que bajo su dirección se culminó la construcción del TJ-II, ubicado en el CIEMAT y que durante mucho tiempo ha sido el experimento de fusión tipo stellarator más grande de Europa. Salvando las distancias, ¿qué diferencias encuentra entre aquel hito histórico e IFMIF-DONES?

– Yo diría que la diferencia entre ambos hitos es similar a la que separa la adolescencia de la madurez. Cuando construimos TJ-II en los noventa, el grupo de fusión del CIEMAT era un grupo joven en crecimiento constante, sin una experiencia previa en la construcción de grandes infraestructuras científicas que se lanza, sin pensarlo mucho, a competir con los más ‘grandes’ y tiene éxito. Cuando CIEMAT propone traer IFMIF-DONES a España, el grupo tiene un reconocimiento internacional consolidado tanto en el plano científico como en el tecnológico e incluso industrial, a través de su participación en los principales proyectos de fusión del mundo como Wendelstein 7X en Alemania, el ‘Broader Approach’ en Japón y sobre todo en el gran proyecto ITER, cuya propuesta técnica por traerlo a España fue unánimemente elogiada. No es una casualidad que cuando proponemos construir IFMIF-DONES en Granada, Ángel Ibarra lleve años siendo el coordinador técnico europeo de DONES o que el presidente del Consejo de la Agencia Europea de Fusión, situada en Barcelona, fuera Joaquín Sánchez, ambos miembros de CIEMAT. La madurez del grupo es innegable.

Su papel para impulsar la candidatura de Granada ha sido clave, primero como director de la propuesta y desde 2018 además como director general del CIEMAT. ¿Qué destacaría de ese trabajo previo, muchas veces silencioso, que ha llevado a Granada a ser la candidata europea?

– Conseguir que una infraestructura científico-tecnológica del mas alto nivel internacional elija para su construcción un lugar concreto del mundo, requiere convencer a científicos, tecnólogos, industriales, gestores, financiadores, políticos y ciudadanía en general que el lugar elegido es el idóneo para que el proyecto se materialice y además es absolutamente imprescindible que localmente sea fuertemente apoyado. Nuestros objetivos a lo largo de este periodo para conseguirlo han sido crear consenso, tanto nacional como internacional en torno a la candidatura y hacerla creíble generando un proyecto sólido en todas sus vertientes: científicas, técnicas, medioambientales, socioeconómicas, regulatorias… e incluso políticas. Ello ha requerido un gran esfuerzo de diálogo, sin ruido, con múltiples actores. Sin duda la credibilidad que ganamos en la pelea internacional por traer ITER a España nos ha abierto muchas puertas.

-¿Qué convierte a Granada en el lugar idóneo para la construcción de IFMIF-DONES?

En Granada convergen unas características que la hacen muy atractiva: yo destacaría en primer lugar que Granada tiene una Universidad de casi 500 años de antigüedad que está entre las universidades españolas mejores posicionadas en los rankings internacionales o incluso lidera en áreas concretas como las TIC y por lo tanto garantiza la formación y suministro no solamente de investigadores sino de todo tipo de profesionales necesarios para la buena marcha de un proyecto tan complejo como DONES durante sus al menos treinta años de existencia. Además, Granada es una ciudad de tamaño medio que ofrece a los participantes en DONES y a sus familias una calidad de vida extraordinaria en uno de los centros urbanos mas ricos del mundo desde el punto de vista histórico, monumental y cultural donde podrán disfrutar de un clima agradable, con menos de cincuenta días de lluvia al año, en entornos naturales incomparables tanto de alta montaña como mediterráneos. El entusiasmo y la unidad con que todas las instituciones relevantes y la propia sociedad civil han mostrado por la candidatura es desde luego uno de los grandes valores de la misma, que hemos mostrado por todo el mundo.

No deja de ser una coincidencia curiosa que la ciudad de referencia en el proyecto ITER sea Aix-en-Provence que está hermanada con Granada, ciudad de referencia de IFMIF-DONES. ¡Estaba predestinada!

-En las últimas semanas, las administraciones han dejado clara su apuesta por el acelerador de partículas con la autorización para la creación del consorcio y las aportaciones económicas de Gobierno Central y Junta de Andalucía. ¿Entra el proyecto ahora en una nueva etapa?

Sin duda entra en una nueva etapa. Hasta ahora IFMIF-DONES ha estado liderado por CIEMAT como coordinador en España de las actividades Europeas en el área de fusión, pero es absolutamente necesario pasar a una nueva estructura de ‘Proyecto’ que permita realizar y movilizar ágilmente las tareas y los recursos necesarios para la construcción de una infraestructura de esta envergadura. La fórmula del Consorcio entre Administraciones Central y Autonómica se ha utilizado con éxito en otros proyectos como la construcción del sincrotrón ALBA, el Barcelona Supercomputing Center o el Centro de Láseres Pulsados, entre otros, y por lo tanto confiamos en su eficacia.

-La colaboración institucional ha sido clave para impulsar la candidatura, pero también lo ha sido la cooperación internacional… Que España y Croacia apostaran de forma conjunta por Granada allanó el camino para que la Unión Europea hiciera suya la candidatura. ¿Cuáles son los siguientes pasos en la diplomacia vinculada con el acelerador de partículas? ¿Se ha avanzado en la negociación con Japón?

En mi opinión, después del importante acuerdo con Croacia, la consolidación de la candidatura de Granada a nivel internacional se produjo cuando en octubre de 2018, después de un año de discusiones y evaluaciones europeas, conseguimos que ESFRI (acrónimo en inglés de Foro Estratégico Europeo de Infraestructuras de Investigación) incluyera IFMIF-DONES con sede en Granada en su hoja de ruta 2018 de infraestructuras estratégicamente relevantes para Europa. Fue un espaldarazo tremendo. Una vez aprobada la formación del Consorcio, el siguiente hito, muy cercano ya, será la aprobación del presupuesto europeo de investigación con su partida dedicada a DONES. Estamos muy cerca de la meta, pero como dije hace unos días en una reunión de la Comisión para DONES, utilizando el símil maratoniano que tanto me gusta, vamos ya aproximadamente por el kilómetro 32, pero todos los que hemos corrido esa distancia, sabemos que lo más difícil está en los últimos 10 kilómetros. ¡No nos podemos confiar!

– En el presente marco de incertidumbre que ha causado la COVID-19, ¿cómo explicaría a la ciudadanía que precisamente en momentos de crisis es cuando más hay que apostar por la Ciencia?

En 2004, poco después de ser nombrado director general de Política Tecnológica en el Ministerio de Educación y Ciencia, tuvimos una reunión en Helsinki con nuestros colegas finlandeses a los que les preguntamos: “Ustedes en los 90 tuvieron una gran crisis económica y sin embargo ahora (2004) son la envidia Europea en prácticamente cualquier indicador económico y social. ¿Qué hicieron para conseguir ese cambio tan espectacular?”. La respuesta de la ministra finlandesa responsable fue muy clara y concisa: “Aumentamos significativamente la inversión en Educación y en I+D”.

Y tenemos un buen ejemplo de esta recomendación en el programa de Fusión español de cómo la inversión, que no gasto, en ciencia produce retornos para toda la sociedad. Poco despues de entrar en la Union Europea, CIEMAT propone a la UE construir TJ-II, con un presupuesto de 30 millones de euros, en un 45% financiado por la UE. La instalación de alta tecnología, fue construida en un 60% por  empresas españolas, algunas de las cuales y gracias en parte a la experiencia y credibilidad obtenida en la construcción de TJ-II, las cuales posteriormente consiguieron competitivamente contratos significativos en otros laboratorios europeos, iniciando un proceso científico-técnico-industrial que ha llevado en estos momentos a que España sea el tercer pais europeo en contratos obtenidos competitivamente por sus empresas para la construcción de ITER, por un valor del orden de 1.000 millones de euros y solamente por detrás de Francia e Italia.

Si queremos ir hacia un modelo productivo sostenible, estoy convencido que la misma receta es la que necesitamos ahora en nuestro país: apostar por la Ciencia, apostar por DONES.